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emma maría balke pupo



Ella es Emma María, es la hija de una gran amiga, de esas con las que comparto el amor por la lectura entre otras cosas, quien nos conoce dirá que somos como agua y aceite, pero los libros es algo en lo que siempre hemos encontrado un punto de convergencia.

Le pedí permiso a Andrea (la madre de Emma) para escribir sobre su hija porque me inspira. Emma nació nació en Noruega, sus padres se comunican en inglés y cuando viene a Colombia pasa entre Bogotá y Cartagena.


Se demoró un poco en hablar en comparación con otros niños. Habla “lo que se le da la gana”, entiende en tres idiomas y cuando le preguntas algo ella decide en que idioma responderte, es de esas personas que se trasnocha a escondida de los papas por estar leyendo y apenas tiene 3 años.


Cuando le hice su primer regalo le escribí una carta, una carta que espero que pueda leer más grande y entienda que le deje un pedacito de corazón en ella, en donde le digo que cuando se sienta perdida busque sus libros en español y se reencuentre.


El caso de Emma me sirve para decirles que la lectura nos transforma. Acercando los niños a la lectura encontraremos ciudadanos del mundo, no porque sepan mucho, sino porque habrán desarrollado la empatía necesaria para interesarse por los demás, de descubrir cosas y de maravillarse.


No es mentira que el cerebro de un ser humano se desarrolla entre los 0-5 años en un 85% aproximadamente, y que en ese mismo lapso de tiempo, las interacciones sociales que nos rodean permean hasta la medula nuestro comportamiento a futuro sin posibilidad de darle reversa. Razón por la cual, vuelvo a la lectura como eje fundamental de lo que puede significar para un niño tener la capacidad de interpretar imágenes, letras, historias, lo importante que es imaginar y dar las herramientas para que se interiorice que no estamos solos en el mundo, que a través de los libros además, podemos ir y volver a donde queramos, asegurando así que ese 85% y esas experiencias vividas sean significativos para el resto de su vida.


Definitivamente la principal promotora de lectura que tiene Emma María es su mamá, en una casa donde no hay libros y los adultos no leen es poco probable que los niños sigan ese camino. Por eso les recomiendo a los padres que no leen que por no hacerlo ellos, no priven a sus hijos pequeños de los libros, es necesario que ellos los manoseen, los partan, los muerdan, los ensucien, que entiendan que en el libro tienen un amigo. Que hagan el esfuerzo por leerles en voz alta porque a los niños le encanta, y que se den la oportunidad de imaginar al lado de ellos muchos otros mundo, les aseguro que no se van a arrepentir de hacerlo.


Como Emma María conozco a otros niños que son lectores y contadores de historia voraces, se me vienen a la cabeza muchos más ejemplos de padres que han ido fomentando la lectura en sus hijos como es el caso de unas amiguitas que se llaman Guadalupe y otra que se llama Alejandra. Yo escogí el caso de Emma María porque no deja de asombrarme la capacidad que tiene el ser humado de ser adaptativo a sus circunstancias, en el caso de ella, la lectura y habla en 3 idiomas, es algo grande.


Seguramente, al cabo de varios años, ya no serán 3 los idiomas que hable Emma María, probablemente si le diéramos hoy una colección de libros en alemán nos la traduzca en un par de meses. Amanecerá y veremos, yo estaré expectante de ver que es lo que esta pequeña nos regalará para seguir maravillándonos.

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Angélica Villalba Eljach
y me dije a mi misma: lee, pero tienes que escribir...